Las mega islas artificiales podrían permitirnos aprovechar mejor el 70% del planeta que está cubierto de agua.

Una cosa es inventar una idea loca para transformar nuestras ciudades y otra es tener la experiencia y la objetividad en una investigación real y construir algo que realmente sea de utilidad para la raza humana. Un nuevo proyecto de investigación que sale de los Países Bajos podría fácilmente cumplir con ambos requisitos. Desarrollado por un grupo de investigadores del Instituto de Investigación Marítima de los Países Bajos (MARIN), la idea central, es desarrollar islas artificiales gigantes como los muelles flotantes que existen hoy en día – sólo que a una escala mucho, mucho más grande. Como, de varios kilómetros de ancho más grande.

“Con la actual tasa de crecimiento de la población del mundo, pronto ya no habrá espacio suficiente en las ciudades, o cerca de la costa, donde mucha gente vive y trabaja”, dijo Olaf Waals, gerente de proyecto y desarrollador del concepto. “Estas son también áreas que son susceptibles a las inundaciones debido a un eventual aumento del nivel del mar. Pensamos que era una idea interesante mirar la viabilidad técnica de la construcción flotante de mega islas. Hay muchos conceptos futuristas para puertos flotantes, granjas o ciudades. Queríamos ver cómo es realista una proposición en realidad, y llegar a un concepto que sea viable”.

La idea de Waals consiste en fabricar triángulos gigantes modulares que se unen para formar grandes masas de tierra, de hasta 5 kilómetros de ancho. Al menos en teoría, es una idea bastante ingeniosa. Dado que el 70 por ciento de nuestro planeta está cubierto de agua, las mega islas flotantes ofrecen mucho más espacio para vivir. Podrían utilizarse para vivienda y recreación, o para la generación y almacenamiento de tecnologías energéticas sostenibles como parques eólicos marinos, energía de las mareas y paneles solares flotantes, o para fincas flotantes para la cría de peces y algas marinas.

En este momento, el equipo de MARIN está ocupado realizando simulaciones de computadora y probando un modelo a escala física para tratar de entender mejor las condiciones ambientales que una mega isla artificial tendría que enfrentar. Estos retos potenciales implican desarrollar formas de desarrollar estructuras que sean fuertes y lo suficientemente seguras como para soportar vientos y corrientes; La mejor manera de conectarlos juntos y al fondo del mar; Y el impacto ambiental que una comunidad flotante ligada al agua tendría en sus alrededores.

Con un consorcio de alrededor de 20 empresas e institutos de investigación ahora adjuntos, el trabajo en el proyecto está programado para continuar durante los próximos tres años. ¿Y después de eso? Nuestro sueño de infancia de un mundo acuático en la vida real podría convertirse en una realidad.