La Luna, hace unos 4.000 millones de años, durante un período llamado el Bombardeo Pesado Tardío, la Luna recibió una lluvia de asteroides que tallaron cráteres y abrieron profundas fisuras en su corteza.

Tales impactos sostenidos aumentaron la porosidad de nuestro satélite natural, abriendo una red de grandes oquedades debajo de la superficie lunar.

Los científicos del MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts) han identificado regiones en el lado lejano de la Luna, llamadas las tierras altas lunares, que pueden haber sido tan fuertemente bombardeadas, sobre todo por pequeños asteroides. Los impactos destrozaron por completo la corteza superior, dejando estas regiones esencialmente fracturadas y porosas hasta el límite.

Los científicos encontraron que nuevos golpes en estas regiones altamente porosas pudieron tener luego el efecto contrario, sellando grietas y reduciendo la porosidad.

Los investigadores observaron este efecto en la capa superior de la corteza, una capa que los científicos llaman el mega regolito. Esta capa está dominada por cráteres relativamente pequeños, que mide 30 kilómetros o menos de diámetro.

En contraste, parece que las capas más profundas de la corteza, que se ven afectados por cráteres más grandes, no están tan machacadas, y están menos fracturadas.

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Jason Soderblom, científico investigador en el Departamento de la Tierra, Atmosféricas y Planetarias del MIT, dice que la evolución de la porosidad de la luna puede dar a los científicos pistas sobre algunos de los procesos que sustentaron la vida más temprana en el sistema solar.

“Todo el proceso de generación de espacio poroso dentro de cortezas planetarias es de vital importancia en la comprensión de cómo el agua se mete en el subsuelo”, dice Soderblom.

“En la Tierra, creemos que la vida pudo haber evolucionado un tanto en el subsuelo, y este es un mecanismo primario para crear espacios en el subsuelo, que realmente impulsan muchas de las tasas a las que estos procesos ocurren. La luna es un lugar realmente ideal para estudiar esto”

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Soderblom y sus colegas han publicado sus hallazgos en la revista Geophysical Research Letters.

Los datos del equipo fueron obtenidos por las naves gemelas GRAIL (Gravity Recovery and Interior Laboratory) de la NASA, que orbitaron la Luna a lo largo de 2012, midiendo el tira y afloja entre sí como un indicador de la gravedad de la luna. Analizaron las firmas de gravedad en más de 1.200 cráteres en el lado oculto de la Luna.

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