Forza Motorsport 6 arrancará su motor el 18 de septiembre, pero su análisis ya está ubicado en la primera posición de la potente parrilla de exclusivas de Xbox One para este otoño, en la que también chisporrotearán Halo 5 Guardians y Rise of the Tomb Raider. Tras la toma de contacto con la consola que fue la quinta entrega, la sexta llega dispuesta a marcar la ‘pole position’ con el motor Forza Tech que ya vimos hace dos años, pero sobrealimentado por una dosis extra de caballos de vapor: un garaje más amplio, más coches en pista, circuitos adicionales, conducción nocturna, carreras con lluvia, etc.

Desde que la primera entrega viera la luz en 2005, la saga de Turn 10 Studios se ha convertido en uno de los buques insignia de las consolas de Microsoft, capaz de mirar de tú a tú a un peso pesado de la industria como Gran Turismo, una de las grandes exclusivas de la competencia, en un género, el de la simulación, donde sólo los mejores triunfan. El éxito de la saga ha sido tal que, desde 2012, se decidió iniciar la sub serie Horizon, de mundo abierto y con un enfoque más arcade, para ir alternándolas cada año, una vez aparcada Project Gotham Racing, la otra gran saga exclusiva de conducción cultivada por MS desde que dio el salto al mercado de las consolas. Pues bien, para celebrar el décimo aniversario de la saga, Turn 10 se ha sacado de la chistera la que, sin duda, es la entrega más vasta en contenidos. No es perfecta, pero sí tremendamente competitiva, pues hace cosas que ninguno de sus rivales ha hecho nunca.

¿Por qué corremos?

La primera vez que se ejecuta Forza Motorsport 6, salta una escena de introducción trascendental, en la que se ve jugar a unos niños mientras, de fondo, una voz reflexiona en torno al mundo del automovilismo. La conclusión de dicho vídeo es que “sólo está el hecho de que siempre correremos”. La apertura del telón no es tan épica como la que tenía Horizon 2 (una de las mejores de lo que llevamos de la actual generación), pero ya permite intuir la grandeza del título. Tras subirnos a un Ford GT y dar una vuelta por Río de Janeiro con el Cristo del Corcovado como testigo de excepción, da comienzo un espectacular recorrido por el mundo del automovilismo.

El modo Carrera, que es el corazón del juego, está estructurado en cinco volúmenes: callejero, deportivos icónicos, gran turismo, competición profesional y motorsport definitivo. Es obligatorio disputar los eventos en orden, lo que se traduce en que exista una buena sensación de progreso. Conviene precisar que no se trata de campeonatos al uso en los que haya una clasificación por puntos, sino que, dentro de cada grupo de pruebas, debemos superar unos cinco o seis eventos progresivamente, en los que el objetivo suele ser quedar en el podio, de modo que, si quedamos más atrás, toca repetir. Completarlo todo al 100% puede llevarnos más de 70 horas.

A medida que avanzamos en el modo Carrera, se van desbloqueando los llamados eventos de exhibición, que sí se pueden jugar de forma independiente. Además de carreras al uso en las que se recrean rivalidades históricas, por ejemplo, hay pruebas de adelantamiento sobre coches más lentos, de pasar por en medio de conos, de derribar bolos… Hay también carreras de resistencia, que se disputan sobre distancias que varían entre los 150 y los 500 kilómetros, aproximadamente, algo que los amantes del motor agradecerán.

Entre los modos para un jugador, no faltan las típicas partidas libres ni las contrarrelojes, en las que podemos usar cualquier coche, sin necesidad de haberlo adquirido (podemos alquilarlos gratis, aunque, en ese caso, no recibimos ninguna recompensa). Además, está la modalidad Rivales, que permite enfrentarse a las mejores marcas de otros usuarios en diversos eventos. En ese sentido, en cada carrera que disputamos, la vuelta rápida se suma a una clasificación online, lo que contribuye a picarse por rascar décimas al cronómetro. Pasando a la vertiente online, nos encontramos con carreras en las que pueden participar hasta veinticuatro usuarios. Además, se ha añadido una opción de Ligas, para poder organizar competiciones largas.

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