NUEVA YORK.- El director ha estado inmerso en el mundo con el que fantaseó desde niño, y que lo inspiró para ser cineasta: el universo “Star Wars”.

“Cuando uno está en el plató del Halcón Milenario, o mirando a C3PO a los ojos para darle dirección, es muy fácil que el admirador en uno aflore. Pero nuestro trabajo era estar ahí para contar esta historia, no como el niño fanático”, dijo el responsable del Episodio VII en una entrevista reciente.

Luego de que las tres últimas entregas no dejaran conformes a los seguidores de la franquicia creada por George Lucas, Abrams llegará a dar una nueva esperanza a quienes, como él, crecieron con la imagen de Luke y compañía.

Pero aceptar el proyecto no fue algo que Abrams hiciera de inmediato. Inicialmente se había negado a heredar “Star Wars”, pero la presidenta de Lucasfilm, Kathleen Kennedy, logró convencerlo.

“Hablamos de lo que este mundo sería, este universo, casi 40 años después del Episodio VI y la idea de que estos personajes hayan sobrevivido. Y hay toda una nueva generación que quizás no sepa quiénes fueron estos personajes, o que había escuchado de ellos pero no necesariamente creyó que eran de verdad”, dijo Abrams. “Sentí que era tierra fértil”.

Eso significa que una mezcla de rostros familiares, ahora mayores (Harrison Ford, Carrie Fisher, Mark Hamill, Peter Mayhew como Chewbacca) y nuevos (entre ellos Oscar Isaac, Adam Driver, Max von Sydow) atarán “El despertar de la fuerza” con los filmes originales.

El proyecto se hizo en secreto extremo, siempre bajo la amenaza de filtraciones y la mirada vigilante de los devotos. Los fans de “Star Wars” han diseccionado cada fotograma y lo han analizado todo, desde la física de un sable de luz hasta el diseño interior de un avión de combate TIE.

Trabajar en medio de esa pasión extrema, dice Abrams, fue más un incentivo que una presión. “Por un lado es increíble y comprensiblemente estresante porque hay toda esta expectativa en torno al mundo que George creó”, dijo. “Por el otro, es algo de lo que nunca me quejaría ni vería de manera negativa porque es la emoción, la expectativa y la pasión por este mundo lo que me emocionó no sólo para hacer esta película sino para ser cineasta en general”.

La Fuerza es un poder mítico invisible, pero la materia de “Star Wars” es táctil: el horizonte melancólico de Tatooine; el frondoso bosque de Endor, el planeta de los Ewok; las entrañas derramadas de Tauntuan. Esas son cualidades tangibles que le dieron a las películas de Lucas un realismo exótico y artesanal.

Al reconocer esto, Abrams se dispuso a combinar las herramientas de la animación digital moderna con efectos de la vieja escuela y escenarios reales. Esa estrategia, dice, dio buenos resultados a la hora de capturar el espíritu de “Star Wars”.

“No puedo pensar en nada que hayamos hecho que no luzca o se sienta más auténtico o que desearía haber hecho de otro modo”, dice Abrams. “En la medida de lo posible, tratamos de hacer las cosas en cámara. Eso significa que muchos artistas estuvieron construyendo cosas con con pixeles sino con madera y pintura y gomaespuma y de hecho construyendo escenarios que pudimos haber hecho en posproducción. Esto le dio a los actores la ubicación real, la luz solar o escenografía real, algo en lo que reflejarse, y a la película una sensación de que se está en un lugar real y no artificial”.

Y por más que Abrams trató de mantener a su niño interior al margen, sí se permitió una “maravilla”: ver a Fisher, Hamill y Ford nuevamente en sus papeles. “Lo increíble para mí fue lo fácil que parecieron meterse de nuevo en sus personajes”, dijo Abrams. “Para mí era un hecho, por ejemplo, que Harrison Ford iba a estar en esta película, pero no podía estar seguro de que Han Solo estaría. Es decir, no había visto a Han Solo en casi 40 años. Y no fue sino hasta que llegamos al plató que tuve la respuesta. Fue extraordinario ver cuán fácilmente Harrison Ford se convirtió en Han Solo de nuevo”.

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